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. “Una parte de cada vida,
y aún de cada vida insignificante,
transcurre en buscar las razones de ser,
los puntos de partida, las fuentes.”



“Memorias de Adriano”, Marguerite Yourcenar-
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EL LABERINTO
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lunes, 29 de marzo de 2010

DOMINGO

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DOMINGO










 

“Una parte de cada vida, y aún de cada vida insignificante, 
transcurre en buscar las razones de ser, 
 los puntos de partida, las fuentes.”


“Memorias de Adriano”, Yourcenar Marguerite





Yo escribo aquí domingo o con la palabra domingo construyo de lo inexistente un amor real y esto que ya me es preferible guardármelo donde nadie jamás accedería si no fuera porque yo insisto tanto en decir mi domingo, y cómo no revolver el centro de la tierra si cogen esa palabra domingo y se la llevan a los garitos donde cualquiera ha dicho y oído la palabra domingo y la envuelven con la cerveza y la mezcla con dos o tres aceitunas y mi palabra domingo se encuentra moribunda y ya no tengo ni lunes ni semana para volver a esperar que una nueva palabra domingo me traiga las nubes azules y cuando el cielo y el aire entero se pongan grises es otra tonalidad de la palabra domingo, no, a mí no me es posible aceptar que con mi palabra domingo los maridos o no maridos jueguen sin ser lo suficientemente niños como para jugar a jugar.





MAOOTANぐらたん




Tengo heridas en los ojos y en los brazos  porque estuve defendiendo mi domingo como lo que es y su odio y su deseo de aniquilar son de verdad asesinos y me tendré que defender guardando las palabras como domingo para que dejen de hacerme heridas en las manos y en la piel y pueda nombrar esas otras palabras amigas de mi domingo y mi domingo sé lo que es y no es su abominable réplica, tengo que partir desde esa adultez y fingir que he erradicado, yo también, todos los juegos.



29 de marzo de 2010














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TE MIRAN

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Es intangible tu color
extraído de ti
vagando en los retazos de tu piel
hecha pared,
golpeando los días contra las noches,
yendo y volviendo
desde las sombras a la luz.

Llegas a mí con tus mañanas de agua,
de brazos, de muros o de piedra
que aún mis pies no han explorado.

Camino todavía
rumbo a tu voz inextinguida,
recogiendo pedazos de atardecer
que organizabas delante de mis ojos,
¡oh majestuoso y devastado
país del sueño!
Centinelas azules en tus lejanos pasadizos
vuelven a puntear
mi atribulado corazón
danzando entre el verde del adiós,
¿dónde pusiste el color del cristal,
la ternura indeleble de los labios,
el azorado desfile del tiempo?

Esta noche te yergues ante mí
con un silencio tentacular,
hoy tengo que leerte
en las ramificaciones
de cada una de tus heridas,
¡oh madre de todos los días del porvenir!,
¡oh madre incandescente!






domingo 21 de marzo de 2010
martes, 23 de marzo de 2010






















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